Nuestro Gremio cumple sus primeros 50 años de vida. Tenemos la suerte que el destino nos ponga en situación de ser partícipes de este aniversario en un momento institucional y social de especial significado.

Desde hace muchos años celebramos el “Día del Trabajador Sanitario” en nuestra Provincia, imbuidos de un sentimiento fuerte de pertenencia, con el dulce sabor de la fraternidad elaborada en largas jornadas de debate y presencia activa y reivindicativa, pero en esta oportunidad reunimos dos hechos crecientes en nuestros afectos: el hito fundacional con la fuerte presencia institucional del SOSBA.

Este marco extraordinario de nada sirve ni servirá sin el actor fundamental de toda esta grata historia: el Trabajador, hombre y mujer, Sanitarista que crea cada día toda una forma de valorar la vida.

Por ello, por nuestra gente, la que cada día nos convoca a pensar y repensar las acciones más referenciales de la actividad, quisimos editar esta publicación.

Es un reconocimiento a los pioneros, a los que aportaron desde cada lugar y cada situación su enorme y cristalina gota de solidaridad, a quienes dieron su tiempo más allá de las propias necesidades arriesgando su propio destino personal y familiar, a quienes dieron su apoyo sin pedir nada a cambio. A todos los que son el SOSBA, estén o no en este momento glorioso que es cumplir 50 años de vida institucional, laboral y social.

Queremos guardar cada momento de la historia con los sentimientos compartidos y las sensaciones que abrazan los corazones de compañeros, amigos, hermanos fraternos, para que queden firmes en el tiempo.

Esta caja de recuerdos, ilusiones y esperanzas también es una forma de agradecer a los cientos, miles de Compañeros que han trazado sus propias vidas en el servicio público enlazados en la solidaridad y con las firmes convicciones que fortalecen a quienes tienen un destino en común.

Queremos que esta publicación pueda ser encontrada en cada sector de trabajo, en ese rincón de nuestros hogares destinado a recordar, en la oficina, el taller, el vehículo, en todas partes… porque nuestro destino ya está escrito, y no será distinto al pasado y el presente.